Durante tus años universitarios, te pudiste dar el lujo de vestirte casualmente, y de hecho, de reciclar la ropa sin que importara mucho, o de acudir a clases sin bañarte y sin rasurarte. Probablemente, lograbas demostrar lo cool que eras a través de esta actitud casual y relajada.
Sin embargo, conforme los hombres van creciendo, esa imagen pasa de ser “moderna y cool” a “desaliñada y desagradable”. Por otro lado, recuerda que aun cuando disfrutas vestirte como si todavía fueras adolescente, ya no lo eres más.
Tu imagen y tu guardarropa deben graduarse junto contigo. Es momento de que empieces a utilizar ropa
limpia, bien planchada, más formal y un atuendo distinto todos los días.
Utilizar ropa sucia, olorosa o manchada simplemente no es una buena opción si estás intentando demostrar cualidades importantes dentro del mundo laboral como preparación, responsabilidad, eficiencia y capacidad.
El concepto de estilo no aplica solo a las mujeres; de hecho, un hombre bien vestido siempre tendrá la ventaja de poder llamar la atención y ser bien visto por sus colegas, amigos y miembros del sexo opuesto. Abandona tus jeans rotos y mejor escoge unos pantalones de algodón, los cuales puedas combinar con un cinturón de piel y una camisa de buena calidad.
Asimismo, en vez de usar tus zapatos deportivos (tenis) de siempre, escoge unos mocasines o zapatos casuales. Finalmente, en vez de ponerte una sudadera opta mejor por un saco o un suéter. Recuerda: para que te tomen en serio, primero tienes que demostrar que existe una razón para que lo hagan.
Cambiar tu guardarropa o tu forma de vestir no quiere decir que en todo momento debes vestir formalmente; se permite que en ciertos días y para ciertos eventos, te pongas tu par de jeans favoritos, tus tenis, una sudadera, o incluso una gorra si te dio pereza peinarte. Sin embargo, es importante recordar que hay tiempo y lugar para cada cosa; el lugar donde trabajas es donde se te presentarán un sinnúmero de oportunidades para crecer y para lograr los objetivos que te has planteado. Tu casa, por otro
lado, es donde puedes estar a gusto y relajado.
Tu apariencia debe de ir de acuerdo al lugar en donde te estás desenvolviendo; por esto mismo, es importante saber, por ejemplo, cuál es exactamente la cultura corporativa que será parte de tu entorno a partir del momento en el que te contratan en una empresa. Síguela y pronto encontrarás que el joven universitario comienza a dar paso al hombre de negocios que podrás llegar a ser.
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