Incapacidad por maternidad en el mundo


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Ser mamá es una de las más grandes bendiciones que pueden ocurrirte en la vida, pero que hacen el trabajo un infierno. Muchas mujeres actualmente son las jefas de familia y aportan el mayor porcentaje de ingresos a sus casas. Cada vez hay más madres solteras, y también, más mujeres deseando no ser madres.



Este ejercicio de ideas me llevó a preguntar a mis amigas profesionistas por qué no quieren ser madres. entre las respuestas esperadas estaba la idea de que no les había llegado su hora, ese reloj biológico que grita "¡Vamos a embarazarnos!", aunque la mayoría, para mi tristeza tuvo que ver con su vida profesional negarse la maternidad. No es tabú ni secreto, que las mujeres sacrificamos nuestra vidas profesional una vez que somos madres. En casi todas las empresas se vive discriminación y si bien nos va, recibimos un trato condescendiente por nuestra "condición".

Ahora bien, quizás, en un universo alterno, alguien alguna vez dijo: "en cuanto me alivie regreso al trabajo y todo como siempre", y sí siguió como siempre.
Pero es que tu vida ya no es igual nunca. Por más que se quiere engañar al cuerpo, los bebés despiertan cada dos horas durante la noche, demandan tu atención, te exprimen la energía y la cartera, créanme: nada, nada vuelve a ser como antes. Dicho esto, me gustaría entrar a un terreno pocas veces explorado por los empleados ajenos a la maternidad, pero que les aseguro será de gran interés para todos.

¿Por qué las mujeres sacrifican su vida profesional tras el nacimiento de un hijo?


Todo tiene un origen patriarcal. Incluso en aquellas familias donde la mujer gana más dinero, sigue siendo ella la que sacrifica sus peldaños escalados, y por mucho que lo quieran maquillar, sienten que han sido "bajadas al puesto de mamá", así es, en ningún lugar te miran con admiración y escuchas: "¡wow te ascendieron al puesto de madre, qué envidia!", más bien escuchas cosas como: "Ay pues al menos estás en tu casa", ¡¿en serio?! a menos que seas un ser ermitaño como un lemúr nocturno, me alegraría de pasar más de 16 horas refundida en mi casa cambiando pañales.

¿Cómo puedo vivir una maternidad digna? ¿Cómo le puedo hacer ver al mundo laboral que todavía valgo? ¿Cómo puedo explicar que soy la reina de las multitareas?: se preguntan aquellas que eran supervisoras, jefas, gerentes, y que al regresar a su vida laboral luego de la incapacidad, las reemplazaron en un abrir y cerrar de ojos. Como bien dije un párrafo arriba, todo se debe a una actitud patriarcal.


Admitir que soy necesaria para mi bebé, y que mi bebé es necesario para mi, no elimina la el hecho de que el desarrollo profesional es necesario para mi realización, y que el sostener esa ganancia laboral es necesaria para mi familia. 


No se debería "sacrificar", lo más sano es respetar los tiempos de maternidad. 

Se los explicaré de esta manera:

Los primeros días luego del nacimiento del bebé, una mujer no hace más que llorar y comer, dormir, dar biberones o pecho, según sea el caso; pero si ha optado por dar pecho, su demanda física será del doble.
Cerca del tercer mes, comienza a sentirse un poco mejor del cuerpo, se va la sensación de que el embarazo sigue presente y por fin se duerme un poco mejor.
Hacia el sexto mes todo es un caos. No daré más detalles.
Conforme el bebé crece y se vuelve un humanito que repta, se desplaza, mete todo a su boca, come y ensucia pañales al por mayor; una mamá de tiempo completo  no tiene suficientes horas al día para al menos comer o tomar una ducha. No exagero.



De manera que si se desea trabajar, el bebé en algún punto acabará al cuidado de alguien más. Por lo general el padre, aunque ame a su bebé, no asume el papel de cuidador, porque su chip patriarcal le dice que él debe ser el proveedor aunque ella gane más dinero.
El bebé terminará con la abuela; la madre con un sentimiento de culpa, el padre en la luna (ese no cambia su postura casi nunca), y el trabajo sólo manteniendo a la nueva madre en la mira de lo que ya no es capaz de hacer, 

Ya no llega tan temprano como antes, ya no se va tan tarde como antes, ya no se abstrae en las juntas como antes, ya no es flexible con sus días de trabajo (quise decir, ya no se esclaviza al trabajo), etc.

Platiqué con una amiga que vive en Europa y me comentó que allá no se vive ese caos. Ellos simplemente viven su proceso y una vez que el bebé tiene la edad recomendada por la OMS para un destete natural, ellas regresan al trabajo sin miramientos, (de hecho regresan gustosas de retomar su independencia). Inocentemente le pregunté, "¿seis meses?" y digo, inocente y asombrada positivamente, a lo que ella me respondió: "¡no qué va, 2 años!". Sin palabras.



Quiero dejar un poco abierto este tema, ya que todos tenemos nuestras fracturas, nuestras conclusiones, nuestras suposiciones y opiniones al respecto, pero antes de despedirme, pondré una interesante imagen donde se explica con una agradable gráfica, los tiempos de incapacidad por maternidad en el mundo. Aclaro que México está entre los lugares más infrahumanos con un periodo legal de descanso de 45 días pago.  Ridículo.









Para una versión traducida de estos afiches, puedes enviarme una solicitud de traducción y con gusto la haré para ti.












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