Las empresas invierten mucho tiempo y dinero en afinar sus procesos logísticos y sistemas para ser más eficientes.
Se debe focalizar parte importante de sus esfuerzos en aumentar la productividad laboral; es decir, los ingresos generados por los empleados que están contratados a tiempo completo.
Las empresas más productivas tienen algunos atributos comunes que vale la pena considerar:
Una cultura orientada al desarrollo, donde las acciones y los resultados dicen más que las palabras.
Definen mejor las cualidades de las personas que más calzan con la cultura de la empresa, influye en los perfiles que buscan en cuanto a las contrataciones, permitiéndoles tomar decisiones más acertadas.
Identifican con anticipación a las personas que pueden asumir roles de supervisión y los entrenan (en el trabajo) en forma previa.
Invierten en información y en herramientas para ayudar a los gerentes de primera línea, de modo que apoyen y gestionen mejor a sus equipos y sean exitosos.
Definen y alinean los roles y responsabilidades de cada persona con las metas necesarias para llevar a cabo los objetivos.
Analizan cuidadosamente los aumentos de personal y agotan todas las alternativas antes de hacerlo.
Los empleados tienen metas claras que los ayudan a concentrarse en los resultados que más le importan a la compañía y a ellos mismos.
Los colaboradores están ubicados en los cargos correctos y tienen la experiencia necesaria, las habilidades y el equipamiento para actuar.
La innovación resulta de mejoras paulatinas y la coordinación correcta entre las estrategias y los procesos ya existentes.
Los desaciertos constituyen una fuente de aprendizaje, y la comunicación abierta, el trabajo en equipo, y los riesgos adoptados, ayudan a manejar los planes de innovación.
Fuente: management.iprofesional.com
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