Hoy en día, el desempleo, por desgracia se ha convertido en algo común y que escuchamos casi a diario en los noticieros y lo que es peor, ya forma parte de nuestro entorno cercano. Si no tenemos un familiar desempleado, por lo menos conocemos a alguien cercano en ésta situación y dicho problema no solo afecta a la economía nacional y familiar, también lo hace de manera psicológica y emocionalmente.
Se ven tantos desempleados que de verdad, son sorprendentes los estragos que puede causar en la autoestima de la gente. Personas con trayectorias sorprendentes y logros impresionantes, comienzan a dudar de sus verdaderas capacidades. Entonces viene la máscara, hay quien baja demasiado su autoestima, o hay quien la disfraza de ego y se vuelve prepotente.
Tenemos que entender que además del conflicto que representa tener un desempleado en casa, el problema, es que ésta situación es GENERACIONAL.
¿A qué me refiero con esto? A que antes el buscar empleo, significaba levantarse todos los días muy temprano, salir trajeado con unos 50 currículums en mano y dedicarse a recorrer la ciudad de puerta en puerta repartiéndolos; en cuanto a los reclutadores, si ellos se llegaban a interesar, llamaban a las casas para solicitar la entrevista, y así, todos los días se la pasaban fuera del hogar, en búsqueda de trabajo. Lo que significaba para nuestro alrededor una búsqueda activa.
Hoy en día la forma de buscar empleo, ha cambiado drásticamente, por lo que la rutina del desempleado consiste en levantarse diariamente y estar pegado en la computadora cerca de 8 horas, lo cual implica que después de 3 horas en que ya revisó todas las bolsas de empleo, sigue viendo la misma vacante repetida. Pasan los días y no cambian las vacantes, es decir, no hay nuevas. Entonces empieza la navegación viciosa por internet, hasta que también se acaba el material, comienzas a deambular por la casa, de mal humor, desesperado, observando detalles sin importancia, al no tener más que hacer, empiezan a surgir las enfermedades, descubres que te duele el dedo gordo del pie, hasta que llega la depresión.
Todo lo anterior, sin contar la presión familiar, ya sabes... "a qué hora te vas a salir a trabajar" "deja de estar chateando o jugando en la computadora", etc.
La forma en la que hoy en día se busca empleo es mucho más pasiva, además de que los procesos que utilizan las empresas son más sofisticados y eso hace que un proceso de contratación pueda tardar meses.
De acuerdo a lo observado, el duelo del desempleo en nuestra generación, no solo podría llegar a compararse con el duelo de la muerte de algún familiar, es mucho peor.
En la muerte de un familiar, tenemos varios consuelos, "desde que ya pasará", "está en un lugar mejor", etc. Y además sabemos que es algo seguro que en algún momento de nuestras vidas va a suceder.
Con el desempleo no sucede así, ya que pensamos que nunca nos va a suceder. No contemplamos esa opción en nuestras vidas.
Lo primero que debes saber, es que para nuestra generación es algo normal, y no significa ni que seas un fracasado ni que no sirvas para nada.
Es tan simple como una consecuencia de la situación económica actual, pero que no tiene que ver siempre contigo, es decir, no es personal.
Las empresas pueden pasar por situaciones económicas difíciles y requerir un recorte de personal para estabilizarse, y puede ser que por desgracia te toque a ti.
Tenemos que aprender a vivir y a estar preparados para esto.
Algunas ideas que te sugiero para sobrevivir al desempleo son:
Revisa tus logros del pasado, te ayudará a tu autoestima y te servirá para plasmarlos en tu currículum (cuando hablo de logros, hablo de aquellas aportaciones que le dejaste a la empresa aunque tú ya no estés, no a logros personales).
Haz una rutina diaria, es decir, levántate temprano y por favor, quítate la pijama, arréglate y entonces si ponte a buscar empleo en la computadora, dedícale cerca de 3 horas diarias. Una recomendación muy personal es, escucha música positiva y optimista.
Haz ejercicio, el ejercicio elevará tus endorfinas y te hará ver las cosas de otra manera, ayudándote a mantenerte activo y en buena salud física y mental.
Relaciónate. Cuando estamos desempleados, dejamos de ir a fiestas o reuniones, bajo pretexto de que "todos hablarán de sus trabajos y yo de qué". Bueno, pues es el momento de promocionarte, que la gente sepa que estás buscando empleo. Una de las técnicas más efectivas para conseguir empleo es por medio de contactos y conocidos. Es el momento, de ir por tu agenda y tomar café con los amigos. OJO. Algo muy importante, es que vendas tus conocimientos y habilidades, por favor, no te promociones a través de que la gente conozca tu grave situación financiera, sino lo mucho que podrías ser útil tu experiencia en una organización.
Conoce nueva gente, no siempre se necesita mucho dinero para esto.
Te recomendaría que en lugar de buscar desde tu casa en internet, lánzate a un Starbucks.
Descansa, claro sin llegar al extremo de no moverte de la cama. Pero tómalo por el lado amable, probablemente tu cuerpo y mente están muy cansados después de tantos años de arduo trabajo.
Ocupa tu mente, para que no estés pensando en insignificancias. Sal al parque a leer un buen libro, si, ese que lleva años en librero y que precisamente por falta de tiempo no leías. Necesito que tengas ocupada tu mente, para que no te estés fijando que si el señor de la basura no hace su trabajo, que si la vecina, que si el primo de un amigo.
Enfócate en alimentar tu mente y si lees algo de auto ayuda, hasta tu alma.
Aunque bien, el buscar empleo es un trabajo de tiempo completo, no significa que solo tengas que tener una estrategia, si te das cuenta, hasta haciendo ejercicio fuera de casa puede resultar en un plan. Nunca sabrás si algún director corre en la misma pista que tú.
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