Es importante conocer a nuestro jefe para manejar las situaciones que se nos presenten, como la intención de un jefe por dañar a alguien o por el simple hecho de su incompetencia, algo muy popular en México. En nuestro país, los jefes más comunes son aquellos que tienen dificultades al negociar y no saben manejar conflictos. Aunque existan otras circunstancias por las cuales debamos tratar de cierta forma a nuestro jefe, algunas terminan afectando nuestra productividad laboral.
1. El jefe
General. Con este tipo de jefes te sometes a sus órdenes de manera
estricta, ya que lo que busca es respeto y autoridad, y siempre quiere tener la
razón. Se dice que son así por su desconfianza así mismos y quieren compensarse
con ello.
Consejo.
Compórtate como él lo desea e intenta hacer las cosas a su manera, aunque a
veces la situación se torne difícil, pues pudiera entrar en conflicto con la
organización por ir en contra de esta. Con ello lograrás en él una ilusión de
lo que quiere. El desperfecto de esto es que al comportarte de esa forma
podrías sentirte infeliz.
2. El jefe
Maquiavélico. Es una persona inteligente, y que lejos de verse como un
Dios, no le importa cómo puedan sentirse los demás, pues se preocupa más por
él. Ellos echan en falta la confianza y la empatía por sus empleados. Este tipo
de jefes terminan renunciando, pues al no preocuparse por sus empleados no
tienen oportunidad de crecimiento.
Consejo. Trátalo
y habla con él para hacerle creer que lo entiendes, así no creerá que quieres
su puesto. Cuando hagas algo para él hazlo con un “para tí”, con ello se
sentirá atentido y respetado por el puesto que ocupa.
3. El jefe
Masoquista. Estos jefes no hacen el intento por mejorar su trabajo y
esperan a que los demás resuelvan el trabajo. Creen que todo es muy
dificultoso, por lo que piensan que es imposible de realizar.
Consejo.
Haz caso omiso a la negativa que pueda proponerte, presta atención y hazle
creer que todo está bien. Para hacer las cosas sin la ayuda de él deberás pedir
ayuda a un compañero, siempre realizando las indicaciones del jefe, pues la
mayoría de las veces los empleados suelen ser despedidos por cuestionarlo
tanto.
4. El Jefe
Retén. Este tipo de jefes notarán tu gran desarrollo como empleado, y tras
socilitar un cambio harán lo imposible para que suceda, por lo que comenzarán a
cargarte de trabajos. Siempre notan que te superas cuando realizas trabajos con
facilidad y piensan que hace falta ser más estrictos con el empleado.
Consejo. Jamás
intentes enfrentarlo, pues si lo haces le harás creer que es cada vez más
poderoso. Es mejor hacer lo que te ordena con la frente en alto, como creer que
a pesar de lo difícil y la presión puedes lograr el trabajo. Tampoco les
demuestres libertad en el área de trabajo, pues es como ellos creen que haces
las cosas de manera fácil. No dejes de lado el positivismo y continúa buscando
trascender en tu trabajo.
Consejo. Interactúa
con tu jefe sin afectar tus actividades laborales, es decir, cuando te pida que
hagas algo hazlo sin problemas, pero si llega a pedirte más de lo que deberías
es ahí cuando deberás negarselo con algún pretexto laboral, con ello evitarás
que a la larga robe de de tu tiempo. No te aproveches de él ni hagas cosas a
escondidas, pues si te descubre se sentirá “herido” y comenzarán las
represalias.
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