En México, 4 de cada 10 empleados fingen enfermedades o problemas para faltar a la oficina; especialistas advierten que esta conducta es identificada por el jefe y puede generar despidos.
Enfermedad, problemas familiares o con el coche, despertador descompuesto, pérdida de un vuelo, éstos son algunos de los pretexto más comunes para faltar un día a trabajar.
Reportarse enfermo por gripa, problemas estomacales, como gastritis y colitis, o por el fallecimiento de un familiar o amigo es una de las excusas más frecuentes.
Detrás de ese tipo de mentiras está la necesidad de tener tiempo para resolver asuntos personales, estrés y hasta "hartazgo" laboral.
Cuando la persona abusa de estos pretextos, en lugar de enfrentar la causa por la que debe recurrir a este comportamiento, terminar por generar desconfianza.
A largo plazo, es menos considerado para proyectos de mayor responsabilidad, cuenta la psicóloga industrial con experiencia en reclutamiento laboral, Patricia Noriega.
La Encuesta Mundial de Ausentismo, encontró que la tendencia a fingir aumenta en los mexicanos entre 18 y 24 años 5 de cada 10 trabajadores en esas edades lo hace para realizar otros pendientes. En el grupo de 45 a 64 años, la cifra disminuye a dos de cada 10.
46% de los mexicanos respondieron que se toman un día de descanso cuando se sienten estresados.
Otras razones para adjudicarse un día libre incluyen quedarse en cama, o tener una carga laboral excesiva.
Las actividades comunes cuando faltan al trabajo son mirar televisión (41%); cuidar a un hijo o miembro de la familia enfermo (33%), y encontrarse con amigos y familiares (29%)
Cuando se les preguntó qué podían hacer los empleadores para prevenir la actitud de fingir estar enfermos, la respuesta unánime entre los mexicanos es ofrecer horas de trabajo flexibles y la opción de trabajar desde casa ocasionalmente.
Hay empleados que pierden el control de sus mentiras y eso es perceptible para los jefes. Hay quien enferma a su familiar una y otra vez, cayendo en contradicciones que ponen en evidencia.
El problema, tarde o temprano, es que el empleador identifica la mentira y puede ser una causa de baja y problemas para el trabajador.
Un estudio del departamento de psicología de la Universidad de Michigan explica que las personas que mienten en el ámbito laboral, lo hacen por miedo y presión.
Pagar por los empleados que faltan sale caro a las empresas. Los costos indirectos del ausentismo, que se traducen en buscar un reemplazo, asignar a otros las tareas del que falta y tiempo perdido de producción.
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