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Programa de 21 días para tener más energía en el trabajo


Probablemente te sientes cansado, desanimado, con migraña, mucho sueño y físicamente agotado. Tu mente podrá sentirse saturada, los ojos débiles, dificultad para levantarte en la mañana y te preguntas Cómo tener más energía en el trabajo.

El cansancio crónico o astenia es uno de los padecimientos más frecuentes entre empleados de 25 a 40 años. Surge luego de una intensa carga de trabajo y presión laboral, estrés, desequilibrio nutrimental, mal sueño, problemas emocionales y de salud.

Estas son las mejores prácticas que puedes hacer para tener más energía en el trabajo

Rutina de 21 días para tener más energía


Tener más energía en el trabajo significa tener más energía en tu vida cotidiana, recuerda que el trabajo es sólo una actividad en tu vida y no al revés. Así que para tener más energía es preciso cambiar de hábitos. Se dice que para lograr fijar un hábito se tiene que repetir una misma actividad durante 21 días seguidos. Si se rompe el patrón, se debe comenzar de nuevo. Es decir, si repites la misma rutina durante 19 días, pero en el día 20 cambias algo en ella, deberás volver a empezar desde el día 1.

Vamos a revisar cuáles son esos hábitos para tener energía restaurada para sentirte de maravilla.

Alimentación




Esta es la primera y la más importante, vamos a partir de aquí ya que para el caso de la energía, la comida es un eje medular que alinea y regula todo lo demás (sueño, ejercicio, estado de ánimo, etc).


Deberás omitir de tu dieta:

  • Azúcar refinada (puedes usar stevia), 
  • Café (de cualquier tipo),
  • Té (de cualquier tipo), 
  • Carbohidratos almidonados (pasta, arroz blanco, pan blanco, postres, galletas, pasteles, pan dulce, harinas refinadas, papas, frituras),
  • Ningún alimento que provenga de una bolsa metálica.
  • Bebidas, (las endulzadas, refrescos, jugos, bebidas energéticas, bebidas gasificadas aunque se trate de agua mineral, bebidas alcohólicas),


Diariamente deberás consumir:


  • Diariamente 5 vegetales crudos de varios colores, o si el vegetal u hortaliza es muy grande, el equivalente a una taza, por ejemplo una ensalada de betabel, zanahoria, lechuga, espinacas y cebolla. También puedes consumir la cantidad deseada de vegetales cocinados adicionales a los cinco crudos.
  • 1 fruta que pueda comerse con cáscara, por ejemplo ciruela, uva, manzana, pera, fresa, mora, jitomate.
  • 1 taza de fruta que deba pelarse (melón, plátano, aguacate, sandía...)
  • También debes consumir tres veces al día, media taza de algún producto animal, pero sin que se repita, por ejemplo: huevo para el desayuno, pescado para la comida y queso para la cena. Toma en cuenta que toda tu comida debe contener la menor cantidad de grasa posible.
  • Omite la sal, olvídala de tu vida.
  • De dos a tres litros de agua (en realidad es poco líquido si consideras que beberás aproximadamente 1 vaso de agua cada hora.
  • Si comes pan, que sea integral y prefiere las tortillas de maíz. De cada uno puedes comer hasta dos al día, pero no puedes elegir los dos.
  • Procura comer entre comidas semillas como nueces, almendras, pepitas y cacahuates.


Esta dieta sacará todas las toxinas de tu organismo y comenzará a equilibrar las funciones vitales de tu cuerpo.

Sueño


Importante es dormir para el cuerpo como respirar y comer. Dale sus 8 horas de sueño sin falta, no te desveles, nada de lo que hagas puede ser más importante como dormir.
Lamentablemente en la sociedad mexicana y la latina en general, se tiene la concepción de que dormir es sinónimo de pereza, pero en realidad es una manera de respetar los ciclos de tu cuerpo y alargar tu vida con salud.
La falta de sueño aumenta el estrés, incluso disminuye la tolerancia a la frustración y eleva la susceptibilidad a ser nervioso y malhumorado.
Los fines de semana no llenes tu agenda de actividades, duerme lo más que puedas y duérmete a la misma hora. Recuerda que este plan es un formador de hábitos durante 21 días.

Actividad Física


En los ejes de la salud, la actividad física es una varita mágica que maximiza el correcto funcionamiento de los dos puntos anteriores: apetito y sueño. Una persona que realiza actividad física moderada tiene un apetito normal con poco antojo por lo destructivo y, de igual manera, regula sus ciclos de sueño con somnolencia por las noches y buen ánimo para despertar por la mañana.

Intenta realizar 10 minutos de ejercicios de estiramientos por las mañanas y otros 10 por la noche. Los ejercicios son similares a los que se realizan como parte de la calistenia para antes de correr. Si te es posible visitar un gimnasio cada tercer día y dedicar una hora de ejercicio moderado, tienes éxito garantizado.

Horarios


Por último, te invito a que seas regular con tus horarios, esta disciplina educa al cuerpo a tener una favorable respuesta a los estímulos y mejora con el tiempo. Es decir que mientras más constante seas en el uso de tus horarios, la permanencia del bienestar se prolonga aunque haya días en los que por alguna razón te sea imposible respetar dichos horarios.
Por ejemplo, levántate siempre a la misma hora, no te des 10 minutos más, usa esos minutos para los estiramientos.
Come a tus horas, no prolongues el hambre y mucho menos la apasigües con dulces y comida chatarra, sé respetuoso contigo mismo y no te quedes más tiempo en el trabajo, mañana será otro día. Procura no procrastinar, si te concentras en el trabajo terminarás a tiempo y podrás irte a casa temprano, por supuesto vete a acostar a la misma hora y cierra los ojos aunque tu mente te haga creer que no tienes sueño.

Te deseo mucha suerte, verás cómo estos nuevos hábitos te devolverán la energía que estaba perdida, además de regalarte mucha más salud.

















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10 consejos para contrarrestar un mal ambiente laboral



Alguna vez te ha ocurrido trabajar en un lugar donde no estás a gusto aunque te encante lo que haces, te sientes mal cada vez que vas a laborar y no sabes qué hacer para salir de esa situación.

Esperamos que estos consejos te ayuden:

1. Aléjate de la gente negativa que siempre está quejándose o criticando  Por supuesto hay veces que no podrás, pero haz todo lo posible.

2. Crea un sitio de trabajo personalizado y relajante, así te sentirás a gusto al menos en ese espacio.

3. Haz bien tu trabajo. Cuando trabajas a fondo y haces las cosas lo mejor que puedes, te sientes muy bien.

4. Mantente ocupado. Si haces bien tu trabajo lo harás, porque si a la insatisfacción le unes la apatía, no llegarás muy lejos.

5. Piensa si hay algo que tú puedas hacer para mejorar la situación. No sea que te estés quejando y tú puedas hacer algo al respecto.

6. No te quejes todo el rato. No solo no solucionarás nada sino que empeorará tu humor y tu percepción de la situación.

7. Ten un grupo de amigos fuera del trabajo con los que puedas relajarte y disfrutar. Si, además, tienes alguna afición es mejor.

8. Recuerda las ventajas del trabajo. ¿Por qué lo aceptaste?, ¿qué es lo que quieres de ese puesto? ¿Es el sueldo, la experiencia, vocación? ¿Cuál es el objetivo?

9. Pon límites. ¡Importantísimo! No dejes que se aprovechen de ti, o que te interrumpan cada medio minuto. Recuerda la importancia de decir no.

10. Soluciona o afronta los conflictos según se vayan presentando. Evita todos los que puedas para no generar rencores.

Fuente: gestiopolis.com


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Gimnasia en la oficina…nueva tendencia.



La gimnasia laboral es una nueva tendencia que se ha implementado en varias empresas  para mejorar el clima y rendimiento de las personas que realizan trabajos sedentarios y que pasan muchas horas sentadas.

Les compartimos 10 pasos para hacer gimnasia en la oficina, ya que algunos ejercicios son muy útiles para aliviar tensiones y evitar el estrés de las largas jornadas laborales.

1o Mover los tobillos. Gira los tobillos primero hacia adentro y luego hacia fuera varias
veces con cada pie.

2o Mover los dedos de los pies. Flexionándolos varias veces para evitar que éstos se hinchen y duelan.

3o Mover las piernas. Siéntate con la espalda derecha y el abdomen contraído. Levanta una pierna hasta la altura de la cadera y bájala sin llegar a tocar el piso. Repite 2 ó 3 series de 10 veces con cada pierna.

4o Mover las rodillas. Estira y flexiona las rodillas realizando 3 ó 4 series de entre 10 y 12 repeticiones con cada pierna.

5o Trabajar los aductores. Para mejorar la circulación, sentado en una silla abre las piernas hasta la anchura de la cadera y ciérralas.

6o Relajar los hombros. Deja caer ambos brazos a los lados de la silla, sube los
hombros lo más alto que se pueda y bájalos realizando presión.

7o Estirar el cuello. Relaja y evita o alivia las contracturas; siéntate con la espalda recta pegada al respaldo de la silla, lleva un hombro hacia arriba, luego bájalo y realiza lo mismo con el otro, repite unas ocho veces con cada uno. Posteriormente mueve la cabeza suavemente en círculos de un lado a otro.

8o Movimientos circulares con los codos. Para aliviar la tensión de los hombros y mejorar la circulación sanguínea, coloca las manos sobre los hombros y realiza grandes movimientos circulares hacia atrás con los codos.

9o Caminar y estirar las piernas. Da pequeñas caminatas alrededor del escritorio para estirar las piernas, siempre y cuando tu trabajo te lo permita, de vez en cuando párate cerca del mismo o eleva los talones del piso un par de veces.

10o Estiramiento total. Párate de la silla, pon en punta tus pies y estírate lo más posible con los brazos hacia.

Practica estas recomendaciones para evitar el estrés laboral y así tener una mejor calidad de vida.

Fuente: sanar.org



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¿Sabes si padeces de procrastinación?


Cuántas veces no nos ha ocurrido que no tenemos ganas de hacer las tareas que nos corresponden tanto en la casa, en el trabajo o con nuestra pareja y amigos; nos da flojera y buscamos cualquier pretexto para no realizar estas actividades, postergándolas.

Te invitamos a contestar sinceramente a las siguientes preguntas para que sepas si padeces o no de procrastinación:

¿Tengo obligaciones que no estoy cumpliendo?
¿Dejo de lado prioridades porque atenderlas es incómodo?
¿Me digo a mi mismo (a) que después es el mejor momento para empezar algo?
¿Empiezo cosas y no las termino?
¿Soy impuntual?
¿Me las arreglo para extender los tiempos de entrega de mi trabajo?
¿Pospongo las decisiones difíciles?
¿Busco excusas para explicar mis retrasos?
¿El pesimismo es causa de mis retrasos?
¿Mis dudas y miedos me impiden actuar?

Si contestaste a la mayoría que sí, padeces de procrastinación, el cual es un hábito neurótico que nos lleva a posponer lo importante, por miedo a fracasar o por una falsa idea de que dándonos un respiro, un descanso, recuperaremos fuerzas y motivación para continuar con lo que dejamos pendiente. 

El momento de retomar y concluir, para los procrastinadores nunca llega. Todos los somos en cierto grado. Es casi impensable una vida de puro cumplimiento puntual de las prioridades. Quizá lo más realista sería identificar sólo unos cuantos asuntos relevantes que no deberían ser pospuestos, aunque la mayoría de las veces ni siquiera tenemos claras nuestras prioridades reales.

Existen varias estrategias que podemos utilizar para romper este hábito que nos vuelve improductivos y angustiados como:
  • Realizar una tarjeta con todas nuestras actividad y llevarla consigo a todas partes para que nos recuerde lo que tenemos que hacer o lo que tendríamos que estar haciendo en caso de que nos hayamos desviado del camino.
  • Automonitoreo al final del día para evaluar el cumplimiento de las actividades y planear las del día siguiente: hacer la lista y ordenar la casa todas las noches. Estas actividades dan una sensación de limpieza y orden tanto en el espacio como en la mente.
  • La parte más complicada es darnos cuenta de nuestra tendencia a desviarnos de las actividades importantes distrayéndonos en otras que son intrascendentes como: ver televisión, revisar páginas de Internet, leer revistas, hablar por teléfono, interactuar o de plano husmear las vidas ajenas en las redes sociales. Nadie negará que todas ellas lo son pero a la vez son también muy atractivas. Es muy  útil tener horarios fijos para hacer nuestras actividades. Sin plan ni estructura, la conciencia de en qué momentos y con qué cosas procrastinamos difícilmente llegará.
  • Consistencia es la cualidad más importante para combatir el mal hábito de posponer lo importante. En estados emocionales de inestabilidad, es mucho más complicado apegarse a las rutinas, a las cosas que tenemos que hacer tengamos ganas o no, estemos motivados o no. Pelearnos todos los días con lo que nuestra vida exige es una actitud agotadora.
Todo eso que dejamos para después se va acumulando en nuestro interior como basura, como agobios, preocupaciones, pendientes, lastres, que no nos dejan avanzar. Si uno sabe que le está dando la vuelta a terminar la tesis, a arreglar el coche que lleva 6 meses fallando, a ir a ver al doctor que me pidió realizarme unos estudios que nunca me hice, a concretar ese proyecto que simboliza una parte importante de mis sueños profesionales, a abrir ese fondo de retiro cueste lo que cueste, seguramente no podremos dormir o dormiremos mal y tal vez tendremos migrañas, gastritis, colitis o síndrome ansioso-depresivo.  Hay muchas otras causas para estos padecimientos, pero el no enfrentamiento y solución de los pendientes vitales es sin duda una de ellas.

Podemos fortalecer nuestros buenos hábitos, ponièndonos un tiempo determinado para cumplir nuestras metas, llevar un diario sobre el cumplimiento y ver al final del periodo qué cosas aprendimos, qué capacidades desarrollamos, de qué nos sirve intentar ser mejores para enfrentar los retos de nuestra vida.

Proponernos meditar durante un mes 15 ó 20 minutos diarios o arreglar en un mes los desperfectos más importantes de nuestra casa que odiamos todos los días que los vemos.

Iniciar un entrenamiento para mejorar nuestra condición física o atender todas las citas pendientes con doctores, dentista, abogado, contador, clientes potenciales, amigos que hace siglos no vemos, durante un mes; todo esto nos ayuda a ir eliminando poco a poco este mal hábito y a cumplir con nuestros objetivos ya sea de manera personal como profesional.

Rosalía Montes / Relaciones Públicas y Comunicación Meta7
http://www.meta7.com.mx/


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Descubre el lenguaje de lo que tu cuerpo quiere decir


¿Sabías que el 93% de un mensaje lo transmitimos por medio de lenguaje corporal incluyendo nuestro tono de voz y sólo el 7% restante son palabras? Asombroso, ¿verdad? Fue descubierto durante una investigación en 1971 por Albert Mehrabian de la Universidad de Los Ángeles.

Lo importante radica en que la gran mayoría de nuestras posturas y gestos se da a nivel subconsciente, lo cual revela  verdades, mentiras, nervios, estrés, comodidad;  en pocas palabras te delata si el receptor del mensaje sabe leer tus gestos y posturas, ya que descubrirá realmente cómo te sientes sin importar lo que estés diciendo.

Peor se pone el asunto si estamos en una entrevista de trabajo, porque lo que tu cuerpo quiso decir es algo muy diferente a lo que estas contestando al reclutador y la gran mayoría filtra al siguiente paso calificando la congruencia de tu lenguaje corporal.

Para saber interpretar  lo que tu cuerpo quiere decir, es muy importante observar el contexto en el que te ocurren ciertas posturas y gestos, también la congruencia entre tus palabras y acciones, así como analizar un conjunto de ellos para saber lo que realmente te está sucediendo.

Por ejemplo. si miras hacia abajo se podría interpretar que no crees lo que estás escuchando; o tocar el cabello a cada rato refleja falta de confianza en uno mismo.

En una entrevista de trabajo es necesario que además de llegar 10 minutos antes de la cita, vayas con actitud positiva y de confianza en ti mismo. Al momento de entrar a la oficina del reclutador camina lo mas erguido que puedas, respirando de forma relajada, siempre estableciendo contacto visual y si te cuesta mucho trabajo sostener la mirada, imagina un pequeño triangulo entre las cejas. Trata de tener libre tu mano derecha para que puedas saludar con un fuerte apretón de manos y espera a que te inviten a tomar asiento.
Si traes algún portafolio o bolsa en caso de mujeres, lo mejor es dejarla en la silla que se encuentra a un lado para que no interfiera nada entre el reclutador y tú. Después acerca la silla sin que parezca que vayas a comer, apoyándote en el respaldo con la espalda erguida.

Cuando te encuentres en la silla a punto de iniciar la entrevista, escucha activamente todo lo que dice el reclutador inclinándote ligeramente hacia adelante, no interrumpiendo y muy sutilmente acariciando con tu mano derecha la barbilla. No dejes de establecer contacto visual, sonriendo  y asintiendo con la cabeza, ya que estarás mostrado interés en la conversación.

Considera siempre realizar una pausa después de cada pregunta para comenzar a responderlas, porque de esta forma mostrarás interés y educación.

Evita cruzar manos, piernas, y brazos que denoten alguna barrera o aburrimiento. Es muy recomendable  utilizar las manos para enfatizar lo que dices y se ve muy bien, ya que al mostrar siempre las manos es un símbolo de honestidad.

Al momento de concluir la entrevista retira tu silla y prepárate para un último saludo con tu reclutador, estableciendo contacto visual y sonriendo.

Te recomiendo que a partir del día de hoy te observes con más detalle,  ya que de esta forma comenzarás a interpretar mucho mejor el lenguaje corporal. Una forma excelente de auto conocerte es que te graben y posteriormente analizar cada una de tus posturas y gestos; te vas a sorprender de los resultados.
¡Suerte en tus traducciones de lenguaje corporal y entrevistas de trabajo!

“Había coherencia en su mudez y lenguaje en todos sus gestos”. William Shakespeare

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Y ahora, ¿qué trabajo elijo cuando tengo varias propuestas?


A lo largo de nuestra vida tenemos muchas decisiones importantes que realizar y las que se refieren a la parte profesional son fundamentales, debido a que  regirán parte de nuestro futuro laboral y económico. Desde la selección de nuestra carrera  hasta girar el timón y arriesgarnos a cambiar de actividad porque descubrimos  cuál es nuestra verdadera vocación. Sin embargo una decisión muy común es cuando recibimos dos o más propuestas de trabajo al mismo tiempo, donde nos preguntamos “y ahora,  ¿cuál trabajo elijo?”. A veces no tenemos ni una sola propuesta pero de repente aparecen y como toda decisión importante no debemos tomarla a la ligera.

Es muy importante que cuando se presente esta situación seamos sinceros con los reclutadores y les digamos que nos den un tiempo razonable para tomar nuestra decisión. Es mucho mejor que decir a todas las empresas que sí aceptamos el empleo, ya que tarde o temprano rechazaremos alguna de ellas. Cuando somos sinceros desde un inicio es mucho mejor y de esta forma no nos cerramos puertas que podríamos tocar algún día.


Ésta decisión deberá ser personal y con un profundo análisis. Se vale recibir consejos y opiniones de otros pero únicamente serán puntos de vista, ya que la responsabilidad de tomarla es completamente nuestra y para decidir es muy útil realizar una matriz para evaluación de alternativas, ya que sólo necesitas en tu computadora crear una hoja de cálculo para calificar los siguientes aspectos  por cada propuesta de trabajo:
  • Salario y comisiones.
  • Prestaciones sociales.
  • Ubicación del trabajo.
  • Posibilidades de crecimiento y planes de carrera.
  • Ambiente laboral.
  • Calidad de vida (equilibrio trabajo, familia, vida social)
  • Formación profesional.
  • Entorno de la compañía
Los puntos anteriores son enunciativos más no limitativos, ya que dependerán de los aspectos que   consideremos importantes en un trabajo. Después de finalizar la lista debemos crear una columna asignando una ponderación que representará el valor que tiene para cada uno nosotros, por ejemplo sí la calidad de vida para mí es muy importante le asignaría un 60% y así sucesivamente con los demás aspectos listados  hasta llegar al 100%. El siguiente paso consiste en agregar columnas por cada oferta de trabajo que  hemos recibido y calificaremos de 1 (peor) hasta 5 (la mejor) multiplicando estas calificaciones por el valor ponderado que asignamos previamente.

La mejor opción será aquella que represente la mayor puntuación, puesto que la oferta de la empresa significa que está alineada con nuestros valores. Desafortunadamente cuando no realizamos este tipo de ejercicios el criterio de decisión principalmente es el sueldo y muchas veces no pensamos en el tiempo que destinamos a traslados, jornadas de trabajo, etc  o ¿tú aceptarías trabajar en un ambiente de trabajo pesado, sin posibilidad de crecimiento profesional pero ganando un muy buen sueldo?

“Elije el trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Confucio

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